Si bien es cierto que la aplicación de la ley
La solución pasa por 2 frentes, uno que en los principios fundamentales del sistema de salud se elimine totalmente y para siempre el animo de lucro, que se entienda que la vida y por ende la salud de las personas, es algo con lo que no podemos lucrarnos y eso no debe ser negociable, el sistema tiene que ser autosostenible, con salarios dignos para los profesionales, pero sacar a los “honorables” inversionistas que solo les interesa el crecimiento de sus fortunas, aunque se encuentren sucias de la sangre y con el peso de los colombianos que mueren o viven en condiciones de dolor y enfermedad por un sistema de salud ineficiente y deshumano.
El otro frente es dejar a un lado la confrontación absurda entre los médicos, que nos unamos y nos centremos en lo realmente importante, el ser humano que sufre y en ayudarle en el alivio de ese sufrimiento, dejar a un lado las vanidades, el comportamiento de cangrejos en una olla, de acusar al colega, de buscar beneficios en alguna ley pichurria (como la 1122) solo para unos cuantos. Sentimos que si actuásemos de esa manera veríamos mas pronto la luz en este túnel cada vez mas oscuro y hediondo.