La vida es una escuela hermosa, venimos a aprender, y se nos da la felicidad como herramienta, aunque muy pronto, casi en la infancia la dejamos olvidada a la vera de cualquier camino y preferimos tomar el orgullo, la ira, el desespero y cuanta maleza hallamos, y las guardamos en nuestra valiosa valija, nuestro corazón.
Para encontrar la felicidad nuevamente y esta vez para siempre y para sacar de nosotros totalmente a esos moradores incómodos en que se convirtieron el resentimiento, el rencor, el miedo, el orgullo, etc... hay que empezar por acoger al perdón, cuando dejamos que el perdón entre en nuestro corazón empezamos a limpiarlo, sacamos toda esa maleza y se van para siempre los malos sentimientos que enferman el alma y también el cuerpo. Pero que es el perdón? Y como se siente? Expliquemoslo con un ejemplo: un niño muy pequeño menor de 2 años todavía está conectado con el cielo de manera directa, si alguien lo dejó caer a el, le dolió pero al rato le extenderá sus brazos para que lo levante de nuevo, sin resentimiento, con puro amor; eso es perdonar; pero cuando nos hacemos “grandes” y alguien “nos deja caer” y nos duele, no le abrimos los brazos inmediatamente y con amor, sino que llega el resentimiento y preferimos no hablarle, o llega la venganza y buscamos el desquite para que el otro también se caiga y también le duela. Pero como la vida es una escuela y el que no aprende la lección le toca repetir el año, encontraremos en el camino muchas caídas con dolor y sufrimiento hasta que aprendamos la lección y la lección es perdonar. Cuando empezamos a perdonar se va el dolor, se va el sufrimiento, se libera el alma y comienza la sanación, también la del cuerpo, nos reencontramos con la felicidad, esa felicidad que dejamos olvidada desde niños, entonces volvemos a ser como esos pequeños, como dice el maestro Jesús el cristo.
Trabajemos el perdón y luego la reconciliación que no es lo mismo, uno se reconcilia cuando la persona que nos hirió, que nos maltrató se arrepintió sinceramente y resarce su daño, por ejemplo: Hay una vecina que nos hecha la basura en la puerta, que se conecta de la energía eléctrica de nuestra casa, que dice mentiras de nosotros a la gente del barrio etc... en ese caso primero el perdón, así ella se continúe portando de la misma forma la perdonamos, y si podemos nos mudamos, por que es muy incomodo tenerla de vecina, pero deseamos desde nuestro corazón que el cielo la ilumine, que la bendiga, que le muestre caminos de paz, que su vida sea prospera, y oramos por ella viendo como desde el cielo desciende luz azul, luz blanca, luz dorada, con muchas bendiciones a su vida, esa es la primera terapia de perdón; pero no queremos estar cerca de ella a no ser que se disculpe sinceramente y que además haya cambiado, si ya no nos coloca su basura en la puerta de nuestra casa sino que recoge la de ella y la nuestra, y cambia además todos sus otros comportamientos, solo cuando eso pase, en ese momento nos reconciliamos, que es aceptarla nuevamente como vecina. Es importante conocer la diferencia y actuar de esa forma, si no es así casi siempre se fracasa, eso ocurre con los matrimonios donde la esposa que llega tarde y borracha y encima le pega al marido, este se va de la casa y en cuanto ella lo va a buscar se reconcilian, esa es una reconciliación apresurada, sin perdón, sin cambios, sin resarcir los daños causados, sin compromisos y entonces vuelve y pasa lo mismo una y otra vez.
Otra terapia de perdón son las novenas de luz y perdón: durante nueve noches hacemos nuestras oraciones y rezos, los que conocemos, como la novena al espíritu santo, o usamos el oracional “el man está vivo” u otro con el que nos identifiquemos; encendemos una vela blanca, naranja o violeta y con los ojos cerrados, respiramos profundo, sintiendo que el aire va hacia el centro del pecho dándonos energía de amor, nos visualizamos en un bosque de pinos muy hermoso y vemos a esa persona que nos hizo daño, o que no hemos perdonado o que solo sospechamos que le tenemos un resentimiento, como dicen por hay “le tenemos su guardao”, esto es frecuente con los hijos a los padres, los padres a los hijos, entre hermanos, entre esposos etc... en ese bosque de pinos nos vemos con esta persona, en ese camino, lo miramos a los ojos hasta el alma, y entonces lo tomamos de la mano y caminamos y hablamos con el o ella y le decimos, sin reclamo, solo le decimos: es que usted me hizo esto o aquello y esta persona también le va a decir si pero es que usted también me hizo esto o aquello, entonces el camino se divide en 2; hay donde se divide el camino, se toman de las dos manos, se miran a los ojos y usted empieza diciendo, Yo te perdono por todo lo me hiciste o dejaste de hacer y te pido que tu me perdones por todo lo que yo te hice o dejé de hacer, la otra persona entonces le dice a usted, Yo te perdono por todo y te pido que me perdones por todo, Gracias por perdonarme por todo; después de ese momento sagrado, se dan un fuerte abrazo de amor y perdón, se despiden “Gracias, Te Amo, Adiós” y entonces usted toma el camino de la derecha y camina hacia una luz azul de amor y esta persona toma el camino de la izquierda hacia una luz blanca de paz, si está viva o una luz naranja de transmutación eterna si ya falleció. Esta novena hay que terminarla, tenemos que saber que los primeros 3 días se van a remover muchas cosas e incluso podemos sentirnos tristes y llorar, demonos permiso de llorar; eso significa que estamos sanando el alma; los tres días siguientes, nos sentiremos mejor y los últimos tres días sentiremos mucha paz, disfrutemosla; en muy pocos casos es necesario repetir toda la novena, si ese es el caso y sentimos que todavía nos hace falta perdonar mas, por que seguimos tristes o no sentimos paz total, entonces, descansemos 3 días y reiniciemosla, sentiremos como se libera el alma y la sanación fluye, además también ayudamos a esa otra persona a iniciar su camino de sanación, aunque esté lejos.
Luz azul en sus vidas.
Felicidades!
.
1 comentarios:
Gracias a los dos por llegar a mi vida y ayudarmen a encontrar mi camino y tener una conexión más cercana con Dios...Dios los bendiga por siempre!
Publicar un comentario en la entrada